domingo, 24 de marzo de 2013

LA FELICIDAD ES MAS IMPORTANTE QUE EL PIB


 
El pasado 20 de marzo se celebró  a nivel mundial el Día Internacional de la Felicidad, fecha escogida por Naciones Unidas,  que celebró el año pasado una cumbre sobre el tema y adoptó recientemente una resolución llamando a dar más prioridad en planes políticos y económicos a la felicidad y el bienestar.
"Felicidad significa calidad de vida tal como cada uno la experimente. Si más personas en el mundo viven de una forma que contribuya a la felicidad de otros, tendremos un mundo con mayor cohesión", asegura Richard Layard, economista y profesor emérito del London School of Economics, en el Reino Unido.

Layard es uno de los fundadores de Action for Happiness, o Acción para la Felicidad, el movimiento global que promueve la firma de compromisos en la red e insta a gobiernos e instituciones a tomar la felicidad en serio y comprender que no hay progreso sin bienestar.
El grupo, que cuenta entre sus seguidores al Dalai Lama, incluye en su sitio en la red medio centenar de sugerencias concretas que pueden tomarse a nivel individual en el día a día.
Desde el reinado de Bután, que lleva una medida nacional de bienestar, hasta el índice para una vida mejor de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, son muchos los gobiernos e instituciones que parecen haber despertado a algo que pocos dudaban a nivel de la calle: el Producto Bruto Interno y el crecimiento económico no bastan para medir el bienestar en una sociedad.
Para el Profesor Layard, numerosos estudios en los últimos 30 años indican por qué crear  condiciones para una vida satisfactoria es una decisión inteligente para los gobiernos desde el punto de vista económico.
A efectos de crear más felicidad a nivel de la sociedad, Layard recomienda a los gobiernos varias acciones, desde dar prioridad a la salud mental, porque la depresión y la ansiedad están detrás del 40% de los permisos por enfermedad en el mundo industrializado,  hasta menor disparidad salarial y escuelas que enseñen a los niños a ser más resistentes emocionalmente y contribuir más al bien común.
Para el minje budista Nhan Trich Hahn, la búsqueda de la
felicidad es como montar bicicleta: si te caes, te vuelves a
montar y sigues pedaleando.
 
 

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